Cómo Enseñar A Cuidarse A Los Niños Del Abuso

El ministerio de educación ha realizado doce puntos que ayudarían mucho a los padres de los niños que estén sufriendo algún abuso o como manera de precaución rutinaria para los niños:

Conociendo los criterios de cuidado, prevención y respuesta ante las denuncias de abuso sexual que existen en el establecimiento educacional donde asiste su hijo.

  • Conociendo los lugares que va con frecuencia, así como los adultos presentes en esos espacios.
  • Enseñándole que debe ser respetado, escuchado y que tiene derecho a decir que no, frente a situaciones que a él le generen desconfianza.
  • Enseñándole a valorar, reconocer y nombrar correctamente las partes de su cuerpo.
  • Enseñándole que situaciones o acciones corresponden a abuso y, particularmente, las que se relacionan con abuso sexual, para que pueda identificar y verbalizar estas situaciones. 
  • Enseñándole a expresar lo que le gusta y lo que no le gusta.
  • Enseñándole que las situaciones que generan desconfianza, no deben permanecer en secreto que no se deben guardar.
  • Respetando sus límites, no insista en que abrace o bese a parientes o amigos. 
  • Escuchándole y creyéndole, generando un espacio de confianza cuando le hable, especialmente si a él la conversación se le hace difícil o incómoda.
  • Ante sus preguntas respecto a la sexualidad, responda de forma sencilla, clara y honesta.
  • Estando atento a las actividades que desarrolla en el computador.
  • Mantenerse alerta, pero no le infunda temor con este tema. 

 

También brinda trece puntos esenciales que las unidades institucionales deben de tener muy en cuenta:

  • Debe dar inmediata credibilidad cuando el niño, niña o adolescente relata que es víctima de una situación de abuso o maltrato. Es preferible actuar ante la sospecha, antes que no realizar acciones y convertirse en cómplice de algún tipo de abuso hacia el estudiante menor. 
  • Debe acoger y escuchar al niño, niña o adolescente, haciéndolo sentir seguro y protegido para así poder acceder a la información para poder detener este acto malintencionado. 
  • Debe tomar contacto inmediato con la familia y mantener una permanente comunicación con ella.
  • Debe aplicar de manera inmediata el Protocolo de Actuación frente a situaciones de maltrato, acoso, abuso sexual o estupro, contenido en el Reglamento de Convivencia Escolar. 
  • Debe resguardar la intimidad e identidad del niño, niña o adolescente en todo momento, sin exponer su experiencia frente al resto de la comunidad educativa.
  • Debe derivar a las instituciones y organismos especializados y denunciar el delito.
  • Debe aclarar al niño, niña o adolescente que no es culpable o responsable de la situación que lo afecta. (ministerio de educacion, 2008)
  • Debe promover el autocuidado y la prevención, propiciar la comunicación permanente con los padres, madres y apoderados y favorecer la confianza y acogida a los niños, niñas y adolescentes para pedir ayuda.
  • Debe asegurarse de que el hecho sea denunciado. 

 

Toda persona adulta que tome conocimiento de una situación de vulneración de derechos tiene una responsabilidad ética frente a la protección del niño, niña o adolescente, por lo que debe asegurarse de que efectivamente se adoptaron medidas para protegerlo y detener la situación de abuso. 

  • No debe actuar de forma precipitada ni improvisada.
  • No debe interrogar e indagar de manera inoportuna al niño, niña o adolescente.
  • No debe minimizar e ignorar las situaciones de maltrato o abuso.
  • No debe investigar los hechos.

 

No es función de la escuela, sino de los organismos policiales y judiciales. Recopilar antecedentes generales no es lo mismo que investigar un delito o diagnosticar la situación. 

Perfil del abusado

Las características de los niños que han sido abusados o están siendo abusados están referidas a su edad, su relación con el mundo exterior y su lugar en la familia. La edad promedio de los niños víctimas va de 8 a 13 años, aunque la realización completa del acto sexual se ubica casi siempre al llegar a la pubertad.

En cuanto se trata de la relación con el mundo exterior, la experiencia del incesto hace que la víctima no pueda establecer relaciones profundas y de confianza con las demás personas, por vergüenza y temor a que los demás se den cuenta de lo que le está pasando en su entorno familiar. Dentro de la familia, la víctima tiene una posición doble que tienen sus consecuencias: es a la vez la sacrificada refiriéndose al abuso y la que goza de privilegios con respecto al padre. 

Sacrificada, porque a partir de su silencio protege la relación estrecha de la familia; y privilegiada, porque goza de la atención exclusiva del padre. Por lo general, recibe regalos frecuentes y halagos seguidos por parte de este, en oposición a la indiferencia que manifiesta hacia los demás miembros de la familia. En pocas palabras, se puede conceptuar que la fase oculta de abuso sexual incestuoso siempre es vivido por la víctima de una manera confusa y traumática, entrañando síntomas clínicos como: miedo al fracaso, claustrofobia, terrores nocturnos, amenorreas, y también intentos suicidas y anorexia, entre otros. 

Perfil de la madre

Según Perrone y Martínez que, aun cuando hay mujeres que reaccionan con mucha firmeza y coraje cuando conocen del abuso sexual realizado o sospechan del abuso sexual, por lo general, las que hacen parte de una situación de abuso hacia un menor, aparecen como mujeres extenuadas, agotadas y muy ocupadas por un trabajo exterior o manifiestan síntomas de depresión y fragilidad emocional.

Proceso de victimización sexual

Estos comprenden dos procesos:

  • Se sustituye los contactos afectivos normales por muestras sexuales o “la sexualización de las relaciones interpersonales”
  • El abusador tiende a dar respuestas sexuales victimizantes para mantener el control y el poder ante los abusado o abusadas, en pocas palabras “la sexualización de la subordinación
  • La sexualización traumática en el abuso sexual tiene efectos profundos sobre la identidad y el sistema de significados con relación a los distintos lazos que puede llegar a tener con la sociedad. 

 

Hay diferencias importantes en la forma en que las actividades abusivas se presentan tanto en varones, como en niñas.

Los varones pueden responder activamente sobre las visiones retrospectivas o flashback (leves recuerdos), a través de su identificación con el abusador, lo que los conduce a la sexualización y abuso de otros niños, son daños mentales que los niños adquieren por ello buscan hacer lo mismo que han recibido a otros niños. Las niñas a diferencia de los niños, tienden a responder como víctimas.

Por otro lado, la dinámica de la organización traumática de la sensación de impotencia que experimenta la víctima actúa en los varones mediante la estimulación de una respuesta agresiva dominante ante cualquier persona, es decir, buscando a alguien a quien se le pueda hacer sentir la propia impotencia, miedo y coraje que él siente. 

En las niñas, la dinámica sería buscar a alguien que siempre le haga experimentar su rol de víctima impotente. La sensación de impotencia sexual, emocional y física se supera por un tiempo muy corto, pero funciona como una adicción y contiene el germen de la repetición y la reedición. 

Consecuencias psicológicas del abuso sexual infantil

En la gran mayoría de los casos, el abuso sexual provoca en las víctimas un sin números de secuelas negativas a nivel tanto como físico, psicológico o social. Se pueden distinguir consecuencias a corto y a largo plazo. Adima  indica que a largo plazo, los abusos dejan como secuela una presencia significativa de algunos de los trastornos disociativos de la personalidad, como lo es el alcoholismo, las toxicomanías y las conductas delictivas, muy aparte de graves problemas relacionados con el ajuste sexual. 

Los abusos sexuales intrafamiliares suelen ser más traumáticos, ya que para el niño suponen además sentimientos contradictorios en cuanto a la confianza, la protección y el apego que se espera y se siente con relación a los propios familiares. No todos los niños manifiestan el mismo grado de afectación. Para algunos, el abuso puede significar un trauma de por vida y para otros las consecuencias pueden ser diferentes. En diferentes ocasiones, puede suceder que el grado de sufrimiento y dolor no se relacione en del todo con el suceso en el que el niño ha estado involucrado. 

Sin embargo, los niños con mayor riesgo de victimización son los que presentan una capacidad reducida para resistirse o revelarlo, como son los que todavía no hablan, es decir, pequeños que no se encuentran en el desarrollo del lenguaje y los que muestran retrasos en el desarrollo y discapacidades físicas y psíquicas. Asimismo, son también sujetos de alto riesgo los niños carentes de afecto en la familia, que pueden inicialmente sentirse halagados por la atención de la que son poseedores, al margen de que este placer con el tiempo acabe produciendo en ellos un profundo sentimiento de culpa. 

22 October 2021
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