Comunidad LGBT: Una Comunidad Sin Derechos

Colombia durante los últimos años ha venido aumentando las cifras de exclusión social hacia la comunidad LGBTI, si bien en el ámbito legal se han logrado ganar batallas tales como la adopción por parte de parejas homoparentales y el matrimonio de los mismos; campos como el laboral aún no logrado avanzar de manera significativa, como lo argumento Ulrich Zachau el director del banco mundial para Colombia y Venezuela, quien aseguró que la discriminación de la comunidad en el mercado laboral es la más grave y esto provoca que el país tenga una disminución en el desarrollo competitivo de su economía. La orientación sexual y otros factores ya conocidos como lo son la edad, nacionalidad, condición social y económica o el tener VIH son ítems que pueden llegar a contribuir a que las personas pertenecientes a este colectivo lleguen a ser altamente marginadas por la sociedad y aisladas de sus comunidades y familias. Pero “El ámbito laboral es un espacio de socialización fundamental en la vida de las personas y por tanto el tiempo de trabajo es, por su cotidianidad y por su proximidad, una clave vital para visibilizar, para hacer patente la igualdad, la dignidad de las lesbianas, gays, transexuales y bisexuales”. (Colgan et al, pp. 590. 2007).

Teniendo en cuenta lo anterior, es necesario resaltar que la comunidad LGBTI no puede ser blanco de discriminación apelando a su condición. El simple hecho de que sus preferencias y su expresión de género sean distintas no justifica que se dé un tratamiento desigual de los mismos. No obstante, es importante comprender y tener en cuenta que las capacidades laborales de una persona no están definidas por su condición sexual. Durante el año 2019 la Escuela Nacional Sindical y la corporación del caribe realizo un estudio en la ciudad de Bogotá el cual arrojo como resultado que el 83% de la población de gays transexuales y lesbianas han sido despedidos de su trabajo al hacer visible su orientación sexual; hablando de oportunidades al acceso laboral, es evidente que la diversidad de género no es tomado en cuenta y sufre una alta exclusión, ya que el estudio arroja que 89.9% de los encuestados han vivido algún tipo de rechazo al querer ingresar a un trabajo.

En encuestas realizadas por la Cámara de Comerciantes LGBTI y el Centro Nacional de Consultoría, en 10 zonas de país durante el 2016, se encontró que 70 % de las personas del colectivo confesaron sentir incomodidad al tener que revelar su preferencia sexual en el entorno laboral, por otra parte el 53% de los entrevistados expresaron haber sido víctimas de acoso laboral, y no denunciaron por miedo a represalias que se pudiesen tomarse en su contra.

Ahora bien si los sujetos logran acceder a un puesto o después de “salir del closet” no son despedidos, en algunas ocasiones la manera en como algunas personas LGTBI buscan y logran llegar a mantenerse en ciertos espacios laborales es sacrificándose de más, esto quiere decir que se dedican a trabajar horas extras las cuales no son remuneradas; esta clase de situaciones viene acompañada por la presión y la auto imposición de las personas las cuales deben rendir más, ya que el temor por ser despedidos en un recorte de personal es más alto; además, en muchos casos, los asensos para las personas LGBTI que están fuera del clóset tienden a no realizarse incluso si la persona se encuentra más preparada y capacitada que el resto de su entorno laboral, como lo señaló Guillermo Correa, director de la Escuela Nacional Sindical, en un seminario sobre trabajo decente y diversidad sexual y de género que tuvo lugar en la Universidad de Los Andes en Bogotá. . Por otra parte, aunque los empresarios tienen muy claro que no pueden llegar a despedir a una persona por su orientación sexual o identidad de género, cuando quieren hacerlo suelen acudir al acoso laboral, asignándole funciones más bajas a las que tiene por su cargo, lo presionan para un mejor rendimiento y, cuando se equivoca, recurren a regaños y maneras de tratar despectivas hasta llegar un punto en que la persona no aguante más y decida renunciar. Entonces, nunca se hace público que el motivo del despido del empleado es por su orientación sexual o identidad de género.

Otro de los inconvenientes que se ha identificado es que, en gran parte de los espacios laborales, existen jefes con creencias patriarcales los cuales contemplan que el “problema” de la lesbiana de la oficina es que no ha mantenido una relación sexual con un “macho de verdad” y que él va a “corregirla” dando paso así a la aparición de los casos de acoso sexual. El problema se da cuando, estas mujeres deciden presentar una denuncia a su agresor, y las empresas ponen en entredicho esto.

Lo anterior lleva a preguntarse: ¿qué tan preparados están los ambientes laborales para vincular a personas con orientaciones sexuales o identidades de género diversas? ¿Qué tan incluyentes resultan?

Es posible que existan personas como Tim Cook, el cual es el presidente de Apple, y Rich Ross, presidente de Disney, los cuales son de los hombres homosexuales que, según varios medios, han logrado todo lo que se han propuesto sin que su orientación sexual se haya presentado como un obstáculo para esto. Sin embargo, estos ejemplos se encuentran lejos de lo que es la vida real, no es lo mismo ser una persona gay con formación universitaria, que tiene recursos económicos, cuenta con el apoyo de su familia y que vive en un país desarrollado como lo son las potencias a nivel mundial, a ser una que carece de todas las anteriores

El mundo laboral actualmente sostiene y reproduce una serie de asimetrías y exclusiones referidas al género, al sexo y a sus diversidades, y en él tienen lugar múltiples formas de discriminación y exclusión. En esta dirección, el querer incluir a todos los sectores LQTBI en el mundo laboral requiere una revisión profunda de las estructuras, organizaciones, construcciones jerárquicas y cambios de enfoques en las empresas que lleven a la creación de simetrías y eliminen las nociones de subalternidad construidas a partir de jerarquías imaginarias frente al sexo y el género. Marcela Sánchez la directora ejecutiva de Colombia diversa durante el 2016, expreso que mientras el no poder permanecer en el mercado laboral y sufrir discriminación en los lugares donde laboran personas gays, lesbianas y bisexuales es un gran problema, la situación de las personas trans llega a ser un poco más compleja por qué la mayoría de la población en esta condición no logran acceder a un puesto en el mercado laboral ya sea de manera formal o informal. Además, Sánchez enfatiza que aún existe una ausencia de políticas anti discriminación en las empresas y asegura que no hay sanciones claras para las personas responsables de actos de exclusión. “Es necesario tomar medidas institucionales para evitar la discriminación y promover el respeto y la inclusión a través de talleres y actividades de integración de la comunidad LGBTI, como el día de la diversidad” ( Sánchez. 2016)

En conclusión, todo lo descrito con anterioridad deja ver un panorama demasiado desalentador para un país como lo es Colombia el cual, vive situaciones de exclusión con altos porcentajes hacia personas de la comunidad LGTBI y violeta la supremacía de la Constitución Política de 1991 la cual en sus artículos consagró el trabajo como un derecho fundamental que hace parte del ordenamiento jurídico colombiano, u otras leyes como las dadas por la Alcaldía Mayor de Bogotá en el 2010, donde se expresa que las personas pertenecientes a los sectores LGBTI tienen derecho a: Ejercer el trabajo en condiciones dignas y justas, es decir, en “un ambiente que refleje el debido respeto a su condición de ser humano, libre de amenazas de orden físico y moral, así como de circunstancias que perturben el normal desarrollo de las tareas asignadas”.

Si bien como país se ha registrado avances en el reconocimiento de los derechos humanos –incluidos los derechos laborales– de las personas LGBTI, muchas empresas grandes generadoras de empleo hacen que los trabajadores y trabajadoras del colectivo sigan enfrentando situaciones de discriminación, e incluso acoso en el trabajo; lo que lleva a que muchas personas oculten su orientación sexual o se encaminen a sectores con un entorno laboral más tolerante. Por eso si, Colombia desea mejorar a nivel económico convirtiéndose en una potencial regional que pueda llegar a igualarse con países como Brasil, se tendrá que tomar en cuenta la participación laboral de esta comunidad, ya que representan según las naciones unidas 4.5 millones de la población actual del país y deberá ser más riguroso respecto al cumplimiento de sus normas y leyes tratando a todos los ciudadanos como iguales.

Referencias

  • F. Colgan, C. Creegan, A. McKearney, T. WrightEquality and diversity policies and practices at work: lesbian, gay and bisexual workers . Equal Opportunities International, 26 (6) (2007), pp. 590
  • Amaya, A. (2016). Ser LGBT en el mundo laboral | Sentido. Recuperado de: https://sentiido.com/ser-lgbt-en-el-mundo-laboral/
  • Barrientos, J. (2018). Vulneración sistemática de derechos, realidad de los trans en el país. Recuperado de: https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/situacion-y-problemas-de-la-comunidad-trans-en-colombia-243642
  • Franco, C. (2014). Discriminación y acoso laboral a población Lgbt. Recuperado de: https://www.asuntoslegales.com.co/analisis/carlos-franco-511151/discriminacion-y-acoso-laboral-a-poblacion-lgbt-2145661
03 July 2021
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