Consecuencias Del Chavismo y Su Socialismo en Venezuela

«El precio de desentenderse de la política, es el ser gobernados por los peores hombres».,- Platón 

Tanto las guerras como los conflictos armados y las catástrofes naturales son las situaciones que suelen provocar crisis de desplazados y refugiados, o crisis humanitarias de gran envergadura en el mundo, pero en el caso particular de Venezuela no fueron ninguna de esas situaciones aquello que impulsó la debacle que viven los venezolanos. El cataclismo que arrasó a una nación y a su estado fue el chavismo y su socialismo del siglo XXI , convertido la nueva gran peste de este siglo, como lo denomina Gustavo Tovar Arroyo en su documental.

Las mafias chavistas de la dictadura venezolana de Chávez y Maduro ligadas al narcotráfico, fueron el huracán que no solo se llevó el dinero de la nación, el petróleo, el oro y otros recursos naturales, arrasaron también con la cultura, la moral, la educación, la libertad, y casi con la esperanza del individuo, convirtiéndose en el nuevo régimen del mal, que ha dejado cientos de vidas en sus calles cada año, producto de la represión brutal y sistemática a las manifestaciones populares.

Venezuela en la segunda década del siglo XXI, es un país casi aislado y está convertida en un gran campo de concentración nazi moderno, remozado, con métodos mejorados, pero con el mismo objetivo y los mismos resultados. La dictadura en Venezuela domina a los individuos esencialmente usando de modo magistral, la mentira, el miedo y el hambre. La delincuencia organizada en la práctica posee orgullosamente y a la luz pública, patente de corso para perpetrar sus actos de vandalismo, terror y amedrentamiento.

No vale, yo no creo

Hace apenas unos pocos años, cuando Chávez y el chavismo llegaron al poder en Venezuela, e incluso antes, cuando ya se olía de sus acercamientos con la dictadura cubana y su líder Fidel Castro, los venezolanos repetíamos permanentemente y hasta con cierta soberbia, que Cuba era una isla y que Venezuela era otra cosa, ya que tenía muchos kilómetros de frontera y por tanto era imposible que llegase a suceder nada ni siquiera parecido a lo que pasó en la isla caribeña con la revolución comunista de Fidel Castro. Que Venezuela cayera en una dictadura comunista, como la que padece hoy, se asumía como una situación imposible, inimaginable o absurda, como lo expresó profética y lamentablemente Orlando Urdaneta en su monólogo: No vale yo no creo, por allá por el año 2002, ya habiendo iniciado el mandato Chavista.

Soy venezolano, y como venezolano tengo la necesidad y la obligación de mostrar y hablar de lo que sucede en Venezuela, particularmente en un momento en el que se requiere multiplicar los esfuerzos y ganar cualquier espacio de lucha, en la búsqueda del retorno de la democracia y las libertades en ese país, mi país.

Conscientes debemos estar que cada día se deben multiplicar las voces de los venezolanos en las redes sociales, en los medios impresos, en los diversos medios de comunicación y en todo espacio posible donde se pueda contar qué pasa realmente dentro de nuestras fronteras, donde el hambre arrecia, la persecución a los disidentes no tiene tregua, la información es limitada y distorsionada, la libertad es un recuerdo, la corrupción es la reina, como reina es la inseguridad personal, y donde además, millones han optado por huir a cualquier lugar del mundo, en lo que ya es conocido mundialmente como la diáspora venezolana , generando crisis en los países a los que llegan.

Escribo estas páginas como un simple venezolano de a pie a quien le duele su patria. Un venezolano con sentido crítico de la realidad, que no se las sabe todas, pero expresa su experiencia, lo que siente, lo que vive y lo que comparte día a día con otras personas que están dentro y fuera de Venezuela.

La necesaria reflexión

No se trata de repartir culpas, cada venezolano a todo nivel, tiene en parte la suya. Se trata más bien de reflexionar, de ver el pasado y el presente, objetiva y críticamente, evitando, aunque sea difícil, alimentar resentimientos o remordimientos, así como seguir propiciando nuevos mitos que expliquen o excusen los procesos complicados que atravesamos.

No podremos avanzar de nuevo hacia la democracia, de cara a una profunda restauración, si no tomamos conciencia de la realidad, y mucho menos si no entendemos a que monstruo nos estamos enfrentando, pues el chavismo no es solo un mal gobierno, o una simple dictadura comunista o de izquierda, es una mafia de delincuencia organizada, ligada al narcotráfico y el terrorismo internacional según lo reconocen total o parcialmente diversas instituciones internacionales como la OEA (Organización de Estados Americanos), la ONU (Organización de Naciones Unidas), la DEA y el Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Aunque en cuanto a culpas, en definitiva, si creo que le podemos endilgar, a un imperio, la culpa de todos los males y plagas que cayeron sobre Venezuela y que la llevaron a la exigüidad, pero en este caso particular al imperio de la ignorancia, como ya lo profetizó Simón Bolívar: un pueblo ignorante, será instrumento ciego de su propia destrucción.

«Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia». – Simón Bolívar (Congreso de Angostura)

Esas palabras proféticas de Bolívar en el Congreso de Angostura en 1819, lamentablemente se han hecho realidad en nuestro país en pleno siglo XXI, donde muchos venezolanos se han convertido en “instrumentos ciegos de su propia destrucción”.

Los ideólogos comunistas de escritorio, que se adjudican para si la intelectualidad, (no niego, diciendo esto, que haya verdaderos intelectuales comunistas o de izquierda) mantienen una permanente siembra de ignorancia y confusión a su paso como legado. Y es que, en el pensamiento de las masas humildes, los más débiles de criterio, es peor la confusión que la misma ignorancia, porque en la ignorancia de su confusión, se saben acreedores de la sabiduría, y en su caso, esta “sabiduría” tiende a ser absoluta, dogmática, irrefutable, y por tanto es digno defenderla hasta la muerte.

Y es que esta ignorancia es poderosa y permite el avance avasallador del populismo, y deja camino abierto a caudillos de mentalidad totalitaria. Además, según lo expresa Jean-François Revel en su libro, El conocimiento inútil, precisamente “en los países democráticos, los comunistas por razones evidentes, pero también el grueso de los batallones de la izquierda no comunista, por razones más turbias, se niegan o se han negado durante mucho tiempo a ver en el comunismo un totalitarismo”.

No es complicado llegar a la conclusión, que brindando oportunidades de crecimiento intelectual e impulsando el desarrollo del potencial de dicernimiento que el ser humano tiene por naturaleza, fácilmente se puede erradicar la ignoracia y extirparla de una sociedad. Pero es que, en el caso de Venezuela, la ignorancia se ha promovido deliberadamente de forma siniestra, como política de estado, aunque suene absurdo y parezca un exabrupto, pero es la realidad.

«Es una ignorancia ufana, que se sabe ignorancia, y no solo no le importa, sino que se satisface con ello», -Fernando Luis Egaña

En la democracia, tanto la educación como la cultura deben ser elementos clave, pues ignorarlos propiciará ineludiblemente su degeneración como su auto destrucción, y para un espejo tenemos el caso de Venezuela. A la vista está que las democracias más consolidadas a nivel mundial en la actualidad, y que han desarrollado sociedades prósperas en libertad, no han madurado por el paso del tiempo tiempo, sino porque sus ciudadanos fueron educados y comenzaron a participar y a exigir un sistema eficiente y transparente. Y es deber de los actores políticos, propiciar y fomentar el desarrollo de un sistema educativo integral acorde a los tiempos.

Todos deberíamos tener consciencia que una población que no tiene educación nunca va a llegar a exigir a sus políticos un debate con lógica, razón y argumentos, razón por la cual será manipulada a través de las emociones y las pasiones.

La eterna tentación comunista

El excremento del diablo del que habla Pérez Alfonzo, ha sido la gran maldición venezolana, pues, por una parte, creó la sensación de que siempre tendríamos dinero fácil brotando de la tierra y no se aprovechó, nada más que tímidamente, esa abundancia para potenciar otros sectores productivos, y por otra parte hizo que el comunismo cubano y mundial se obsesionaran con conquistar, por cualquier vía, dominio ideológico sobre sus gobernantes, para obtener petróleo y dinero preferencialmente, objetivo logrado con el ascenso del Chavismo al poder.

Nuestra Latinoamérica, de modo lamentable, siempre ha nariceado con el comunismo, y no precisamente de modo ingenuo. Dicho por ellos mismos, muchos intelectuales, como Plinio Apuleyo por ejemplo, una vez que triunfa la revolución, corren a Cuba a ver de cerca aquella odisea de los barbudos, sin saber que mas temprano que tarde se convertiría en uno de los más feroces totalitarismos que parió la América Latina, que algunos en su lucidez, luego han combatido con sus letras.

Y es que, además, es interesante recordar, que, una vez derrocada la dictadura de Pérez Jiménez, en 1958, que significó el inicio del periodo democrático en Venezuela, el 23 de enero del año siguiente, Fidel Castro es recibido con honores en Caracas con un discurso de bienvenida de Wolfgang Larrazábal en el Aula Magna de la UCV, donde además conoce a Pablo Neruda, quien le dedica su poema Canto a Bolívar, comparándolo en aquel momento, con el Libertador. En esa ocasión se reúne con el entonces presidente Rómulo Betancourt, y con Rafael Caldera, presidente de la cámara de diputados. Pero aquella visita sirvió la mesa para la disputa histórica de Fidel Castro con Rómulo Betancourt, considerado padre de la democracia contemporánea venezolana, ante la negativa de financiamiento y petróleo preferencial para la revolución por parte del presidente de la pipa. Disputa, que, por muchos años, implicó incursiones militares e ideológicas en territorio venezolano.

Años después, en 1974, es Carlos Andrés quien reanuda relaciones con la Isla, e incluso aboga por el retorno de Cuba a la OEA , organización de la que había sido expulsada la isla, pero es en la proclamación de Pérez en su segundo mandato, cuando regresa Fidel a Venezuela. Fidel también, fue uno de los mandatarios que llamó telefónicamente a Pérez en apoyo, con motivo del intento de golpe de Chávez en 1992, quien después sería su pupilo y su marioneta.

El socialismo del siglo XXI

El chavismo y su socialismo del siglo XXI, destruyó en Venezuela, de modo absoluto, el aparato productivo, el aparato político, el sistema de salud, el sistema judicial, los servicios públicos, la moral, en fin, desarticuló literalmente el estado, pero tuvo un particular ensañamiento en contra del sistema educativo, sobre todo a nivel universitario.

Ya Domingo Alberto Rangel , anunciaba que la revolución chavista solo pretendía tornar en esclavos a los venezolanos, quería una nación de ignorantes. Un objetivo casi logrado.

Analizar el cuadro venezolano, solo por los últimos más de veinte años, 1998-2019, sería algo ingenuo, absurdo y con grandes rasgos de ingenuidad. El moribundo chavismo ejecutó la destrucción total de la nación, pero sus raíces se gestaron a lo largo de todo el periodo democrático anterior de cuarenta años, con actores políticos de esa misma democracia, en relación solapada con Fidel Castro.

La máscara electoral

Se debe, obviamente, mostrar al mundo de forma incansable, la debacle perpetrada por el chavismo en dos décadas, con su máscara democrática electorera , pero también se debe revisar la frágil democracia inmadura previa, que nos llevó a estos derroteros, pues Venezuela no es un caso excepcional en el mundo. Otros países transitan recién nuestra senda, en la búsqueda de las soluciones que hace poco los venezolanos creíamos encontrar.

El afán de Chávez y Maduro por realizar procesos electorales y cacarearlo al mundo, no es un simple capricho. Es una estrategia que logró el objetivo de mostrar una imagen democrática casi ideal. Así que también es tarea hacer entender al mundo, que democracia no es solo votar ni un adjetivo que se adiciona al nombre de un país, pues precisamente, la Alemania comunista se llamaba República democrática de Alemania, y tenemos también la República democrática de Corea. En ese sentido, qué podríamos decir de la República Bolivariana de Venezuela.

En palabras de Gloria Álvarez diríamos que, a la clase ignorante, que no es exclusivamente la más pobre, hay que hacerle entender que todos sin excepción, podemos estar bien; pues no por el mero hecho de que un individuo o empresa logre generar riquezas, eso no tiene porqué impedir a los demás también hacerlo, como se ha mitificado manipuladamente. Además, hay que borrar esa frase lapidaria que Chávez sembró en el corazón de los pobres y en la psiquis colectiva que ser rico es malo.

Pero para lograr esto se requieren instituciones sólidas, seguridad jurídica, estado de derecho y rescatar el respeto por el debate de ideas con argumento, razón y lógica.

Aprender que las soluciones están necesariamente en la participación activa, en el debate, en la opinión, en la crítica y sobre todo en el estudio y la preparación, puede ahorrar la pérdida de generaciones enteras, recursos o estados totales. Tarde es ya para Venezuela, que paga con creces el precio de la ignorancia, y que deberá ser reconstruida desde los escombros que ha dejado la debacle chavista.

Con dolor se debe recordar la Alemania de los años 30, como lo aseveró en su momento Carlos Andrés Pérez, que buscando soluciones llevó al poder nada más y nada menos que a Hitler, situación que requirió la intervención y esfuerzo de casi todo el planeta para corregir tal error.

A modo de capítulos libres, presento apreciaciones desde el cristal de lo que hemos vivido y siguen viviendo muchos venezolanos y amigos de Venezuela, fuera y dentro del país, sin adulación a ninguna de las partes e intentando la difícil tarea de rasguñar algunas reflexiones de cara a nuestra, ojalá, pronta y soñada restauración.

«Pero resulta que no, que el hambre no se puede abolir por decreto. Hay que abolirla con prosperidad y ninguna revolución ha logrado traer prosperidad a América Latina. Sólo ha traído corrupción, dictadura y privilegios para la casta gobernante a expensas del grueso de la población, sumergida en la pobreza».

30 August 2022
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