Conservación De Las Sistemas Dunares Costeros En Las Playas Españoles

Las dunas litorales son ecosistemas terrestres únicos que sirven como enlace y transición entre ambientes continentales y marinos, tienen por tanto, un papel crítico en la estabilidad de la costa. Estos sistemas destacan por la peculiaridad de su fauna y flora, adaptadas a unas condiciones ambientales extremas (escasez de agua dulce y de nutrientes, gran movilidad del sustrato, concentración de sales, etc.)- (Gracia,2009).

Las dunas litorales son sistemas costeros muy variados y complejos, formados por una amplia tipología de formas muy dinámicas que dan lugar a distintos tipos de hábitat de interés comunitario. (Gracia,2009).

Normalmente estas se asocian a costas bajas, constituidas por playas de carácter arenoso que les sirven de proveedor sedimentario. El viento procedente del mar arrastra y mueve estas arenas desde la playa en dirección al interior, donde una red de vegetación formada por unas primeras plantas pioneras retiene estas arenas originando acúmulos arenosos incipientes o embrionarios (Gracia, 2009).

A medida que estos acúmulos aumentan y crecen, van a formar cordones dunares paralelos siempre a la línea marítima o de costa, generalmente cubiertos por una vegetación altamente adaptada y especializada.

“La migración diferencial de estos cordones hacia el interior da lugar a depresiones intradunares, dunas móviles, dunas fijadas por vegetación, etc. En España existe una gran representación de sistemas dunares costeros, ligados a costas bajas alimentadas por grandes ríos que aportan importantes cantidades de arena (Golfo de Cádiz, Delta del Ebro, costa de Valencia, etc.). La clasificación de tipo de hábitat dunares costeros en España resulta difícil y existen diferentes propuestas según los criterios que se utilicen. En términos generales, realizando un transecto de una playa que conservará su estructura original, encontraríamos la siguiente zonación:” VV.AA., 2009. Bases ecológicas preliminares para la conservación de los tipos de hábitat de interés comunitario en España. Madrid: Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Mari

En España podemos encontrar diferentes tipos de sistemas dunares atendiendo a su morfología y situación: (Gracia,2009.)

Como representa el autor, se distinguen:

  1. Dunas pioneras: Primeras acumulaciones formadas en la zona elevada de la playa, aquí se desarrolla una comunidad vegetal dominada por Elymus farctus.
  2. Dunas móviles ya desarrolladas, en este lugar se localiza una comunidad vegetal dominada por el barrón (Ammophila arenaria) acompañado de otras plantas como el cardo marino (Eryngium maritimum). Este tipo de duna va a ser el presente en Cabo de Gata y al que vamos a atender con mayor interés. Estas atienden a la nomenclatura 2110 y 2120: Dunas móviles embrionarias y Dunas móviles del litoral con ammophila arenaria.
  3. Dunas fijas, más alejadas del mar. Podemos observar los primeros indicios de materia orgánica presente en la arena. La vegetación cambia de aspecto, desarrollándose céspedes y comunidades ricas en plantas leñosas (como el Crucianelletum maritimae).
  4. Por detrás de esta banda de dunas son comunes las depresiones interdunares o intradunales que intersectan al nivel freático. En estas zonas podemos encontrar comunidades de saladar, con plantas suculentas adaptadas a estos medios tan selectivos y exigentes: cirialeras (Arthrocnemum ssp. pl.), colechas (Limonium ssp. pl.), Artemisia gallica, etc.
  5. Sobre las dunas ya completamente estabilizadas se desarrolla una vegetación integrada por enebros (Juniperus spp.), lentiscos (Pistacia lentiscus), coscojas (Quercus coccifera), etc. Generalmente, estas dunas están estabilizadas por pino carrasco (Pinus halepensis), conocido dormidero por numerosas especies de aves. Unas condiciones más favorables facilitan el desarrollo de una cubierta vegetal densa, estructurada en varios estratos.

No obstante y por desgracia, los sistemas dunares costeros españoles no han sido estudiados con el suficiente detalle hasta la fecha. Como se indica en el documento Bases ecológicas preliminares para la conservación de los tipos de hábitat de interés comunitario en España realizado por el Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino, “existen muy pocas cartografías de dunas a la escala adecuada de trabajo, y también escasean los inventarios de especies en los tipos de hábitat dunares, especialmente los que se caracterizan por la presencia de determinadas especies diagnósticas”( VV.AA., 2009).

Al igual que el resto de hábitats costeros, los sistemas dunares son extremadamente delicados, ajustados en su formación, desarrollo y evolución a procesos naturales presentes en esa zona durante largos periodos de tiempo, en consecuencia, son sistemas muy vulnerables a la acción e interacción antrópica. Podemos encontrarlos a nivel mundial en todo tipo de climas y concretamente en España presentan una amplia distribución tanto en la península como en las islas.(Ley, Gallego-Fernández y Vidal, 2007)

Esta ocupación no es ni mucho menos extensa, sino que la tónica general es que su localización y presencia se está viendo encerrada y aislada en numerosos sectores dispersos de nuestro país.

Los sistemas dunares al igual que otros ecosistemas han sido aprovechados a lo largo de la historia por el ser humano con diferentes finalidades y propósitos, relacionados con asentamientos y explotación de los recursos y beneficios que estos ecosistemas presentan y ofrecen. Hogaño, siguiendo la tónica general en España, la gran mayoría de los ecosistemas dunares se encuentran degradados debido a las grandes presiones humanas o han sido destruidos en su totalidad, siendo la principal causa, la actividad urbanística y la turística otra de sus principales causas de alteración (European Environmental Agency,2006).

En definitiva, en España, se trata de ecosistemas escasos, vulnerables que se encuentran en regresión, especialmente en las últimas décadas. Una de las principales causas de este declive a nivel nacional es el desconocimiento en un principio de las autoridades encargadas de su gestión y de la ambigüedad de la ley que las amparaba en un principio.

Previa entrada en vigor de la Ley de Costas de 1988, aunque existían razones para incluir a las dunas como parte íntegra de las playas, lo cierto es que al no recogerse explícitamente en esta definición de los bienes de dominio público-marítimo terrestre por la Ley de Puertos de 1928 y la de Costas de 1969, casi todas las dunas de nuestro país quedaron desamparadas de los deslindes aprobados entonces, que se recogieron como respuesta al creciente sector del turismo que se estaba desarrollando en nuestro país. – (Fernández, J.2009).Esto puede llegar a explicar en parte la situación de emergencia que viven estos ecosistemas a nivel nacional, no obstante explica casi totalmente la destrucción o merma grave de estos en las regiones del litoral valenciano y de la Costa del Sol en consecuencia de la masiva ocupación que han sufrido en esas áreas.

Las principales consecuencias de estas ocupaciones antrópicas masivas han sido devastadoras para estos ecosistemas tan frágiles y vulnerables. “No sólo han disminuido de forma drástica las reservas de material de playa, que deben estar disponibles durante los episodios extremos, sino que la ocupación y destrucción de los cordones litorales impiden o dificultan la recuperación natural del perfil de playa tras los temporales.” -Fernández, J.(2009)

30 August 2022
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