Estudio Sobre El Conflicto De Crimea Y Sus Consecuencias

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Antecedentes históricos 

El Imperio Ruso conquistó la península de Crimea en 1774 en la guerra turco-rusa. Esta península, debido a su ubicación geográfica (se trata de una de las principales puertas de acceso a Asia), sus puertos y recursos naturales, fue objeto de continuos conflictos e invasiones, tras los cuales pasó a formar parte del territorio de la URSS.

En 1953, en un momento en que la URSS estaba sobrepasada por los altos costes económicos de reconstrucción tras la II Guerra Mundial, Nikita Kruschev, que fue primer secretario del PC ucraniano y máximo dirigente del PC en la URSS (PCUS), alcanzó el poder en la URSS.

Un año después, en febrero de 1954, Nikita Kruschev, entrega a Ucrania la región de Crimea, que hasta entonces había formado parte de la federación rusa, como regalo en conmemoración del 300 aniversario de la adhesión de Ucrania a Rusia.

Este regalo tenía un doble sentido: de una parte reforzaba un sentimiento de unidad y de que todos los territorios que conformaban la URSS eran uno solo. De otra parte y de esta forma, se ahorraba el gasto directo de una reconstrucción que todavía no había comenzado en un territorio de 27.000 Km. Pocos años después, la economía ucraniana se consolidó, como la segunda más importante dentro de la URSS, después de la Federación Rusa.

Ucrania, al formar parte de la URSS, quedaba integrada en las organizaciones que regulaban la economía local (el COMECON y el COMINTERN). Crimea, en particular, era una zona de gran valor estratégico, debido a su situación privilegiada como puerto del Mar Negro y a su flota marítima, para mantener el control.

En 1985, el entonces presidente de la URSS, Gorbachev, inició el proceso de reformas que finalizaría con la disgregación de la URSS. Dirigentes comunistas y nacionalistas ucranianos fundaron el movimiento popular ucraniano por la perestroika, que exigía mayor autonomía económica y política para Ucrania.

En el ínterin de ese proceso de disolución hay un evento histórico que cabe destacarse: El 26 de abril de 1986, tuvo lugar la gran explosión de la central nuclear de Chernobyil (Ucrania). Esto no sólo afectó a la población del lugar, sino que sus efectos alcanzaron a Rusia, Belarús, Polonia, Suecia, Finlandia.

En las elecciones de 1990, el RUKH (Partido Ucraniano de talante centroderechista y antirruso) consiguió ser respaldado por gran parte de la población. Debido a ese cambio político, en julio de 1990, el parlamento de Ucrania proclamó la soberanía estatal ucraniana. Un mes después, en agosto, aprueba el acta de independencia de Ucrania. Esta resolución fue ratificada en 1991 por el 90% del pueblo ucraniano. En el mismo acto, el que fuera antiguo secretario del partido comunista de Ucrania, Kravchuk, fue elegido presidente. Rusia, Canadá, Polonia y Hungría reconocieron la independencia de Ucrania.

El entusiasmo nacionalista llevo a Ucrania a enfrentar la política rusa en temas estratégicos. A fines de 1991, Kiev reivindico su soberanía sobre las armas nucleares, al tiempo que reafirma su intención de destruirlas en el plazo de 7 años. El 8 de diciembre de 1991, los presidentes de Ucrania, la Federación Rusa y Belarouse declaran el fin de la URSS y fundan la comunidad de estados independientes (CEI). Ucrania se proclamo un estado desnuclearizado y neutral, dispuesto a integrarse a la UE. Días después, 7 republicas de la USSS se incorporaron a la CEI, especialmente en materia económica y militar, impidiendo con ello definir los alcances de la nueva alianza. En respuesta, Rusia se dedicó a fomentar grupos nacionalistas prorrusos en los territorios ucranianos.

A principios de 1992, el gobierno ucraniano decreta la liberación de precios, crea una nueva moneda, licita las fábricas de material bélico y crea incentivos para las inversiones extranjeras. El 5 de mayo de 1992, Crimea declaro su independencia, que fue objetada por el parlamento ucraniano. Crimea cedió y anulo la declaración. Rusia reacciono en junio, anulando el decreto de 1954, por el que se cedió Crimea a Ucrania, y reclamo su devolución. Kiev se opuso y concedió a Crimea la autonomía económica. Luego de la disolución de la URSS, Crimea paso a a ser una de las principales fuentes de conflicto entre Kiev y Moscú.

En ese momento, empieza a desarrollarse el problema actual. El fundamento del conflicto en relación a Crimea se dio en base a los propios términos en los que se había transferido, ya que no habían sido claros. Los Ucranianos consideraban que se les había transferido el dominio y control de los territorios sin limitación alguna y de forma irrevocable. Mientras, los rusos argumentaron que los propios términos de la cesión (que nunca se habían aclarado) condicionaban la misma a que Ucrania fuera parte de la URSS, por lo Ucrania detentaba la mera posesión. Mientras Ucrania era parte de la URSS, y sus dirigentes un mero gobierno satélite del Kremlin, esto no suponía ninguna diferencia real. El problema fue la caída de la URSS: al darse condición resolutoria por la desanexión de Ucrania de la URSS, procedía entonces que se restableciera esa posesión a favor del heredero internacional de la personalidad jurídica que era la titular de los territorios en el momento en que se transmitieron: la federación rusa.

Lo cierto es que no existía, en realidad, un verdadero tratado internacional por el que se hubiera perfeccionado el traslado de esos territorios, de forma que ambas partes podían estar en lo cierto. Eso llevó a que, por lógica inmovilista, Ucrania continuase ejerciendo de potencia administradora de esos territorios a nivel internacional. Pero eso es una situación que fue muy mal vista por los sectores rusos más conservadores, que lo sintieron una afrenta hacia su soberanía.

Así, a partir de los años 90 y de la Perestroika, Ucrania se ve liberada del control soviético, formando así su propia identidad nacional. Esto resiente el espíritu nacionalista dentro de la URSS, establecido desde la época de Stalin, además de sus intereses comerciales, llevando a crisis no solo económicas, sino sociales.

Durante la presidencia de Boris Yeltsin la cuestión Crimea quedó relegada a un segundo término. La fuerte crisis económica y social, los problemas continuos de corrupción, los problemas de debilidad interna debido a los continuos conflictos internos de las camarillas del Kremlin, la transformación del modelo económico, militar y social ruso y la necesidad de recuperar una identidad propia en un contexto internacional que daba sus primeros pasos hacia la globalización supusieron una prioridad acuciante en esos años. Además, la política internacional de esos años se basó en la necesidad de construir un nuevo paradigma sociopolítico postcomunista con los países vecinos, que habían pasado de ser miembros de la URSS a fervientes defensores del capitalismo occidental. Que el gobierno Ruso optase por mantener las reivindicaciones nacionalistas en un segundo plano generó una pésima percepción pública entre sus ciudadanos, que le recriminaban una actitud excesivamente pasiva y una pérdida de orgullo nacional. En estos años, prosperaron increíblemente grupos de carácter populista y nacionalista que exigían el retorno a un modelo comunista puro, con un gobierno fuerte que reconstruyese y adaptase el proyecto de la URSS a los nuevos tiempos.

Dentro del citado contexto, en 1999 surge la figura de Vladimir Putin como vicepresidente. Ganó las elecciones presidenciales de 2000, 2004 y 2012 (ya que en Rusia no hay un límite total de términos pero si un límite en el número de términos consecutivos). Ex-agente de la KGB, el gobierno de Putin se basa en las ideas de una Rusia que, sin volver al comunismo, vuelva a su antiguo “imperio”. Establece en Rusia un gobierno vertical, repartiendo sus federaciones en territorios de mayor tamaño, directamente bajo su autoridad. Además, sigue una política internacional muy agresiva y partidista en favor de sus intereses, ya sea la lucha contra el terrorismo o en las relaciones con Europa, siendo especialmente reticente a aceptar la intervención exterior en el estado ruso.

Comercialmente, Putin utiliza las petroleras nacionales para potenciar el comercio nacional. Su modelo intenta buscar aliados fuera de Europa, estableciendo relaciones comerciales fuertes con otros países, muy especialmente Asia, muy especialmente con la venta de petróleo a China (con la cual, no obstante, existe tensión política), la venta de armas y diamantes a India y el libre comercio con ambas Coreas (siendo un exportador neto a Corea del Norte, a la cual vende petróleo y madera y un importador neto a Corea del Sur, de la cual compra bienes electrodomésticos y automovilísticos). Puede afirmarse que Putin es uno de los primeros en apreciar la capacidad comercial de “los cuatro grandes dragones”.

A partir de 2010 se centra en potenciar su relación con América del Sur, a quien vende armas y productos energéticos y compra productos de alimentación. Aun así, comparativamente hablando, el volumen total de negocio es relativamente pequeño, con solo 24 billones de dólares US en 2015.

A pesar de toda esta política de búsqueda de nuevos mercados, la mayoría de intercambios comerciales se siguen haciendo con Europa y muy especialmente con países que solían ser soviéticos. Estos negocios se apoyan en empresas nacionalizadas, en grandes concesiones estatales sobre proyectos y la utilización de los bancos centrales para incentivar los intercambios comerciales (un ejemplo de lo cual fue el perdón del 90% de la deuda de Cuba con Rusia).

Cabe reseñar que, a pesar de los datos anteriores, gran parte de la información comercial es contradictoria y puede resultar poco veraz. Las agencias económicas rusas que se dedican a recopilar y gestionar tales datos se han caracterizado tradicionalmente por su opacidad y su tergiversación de los datos con fines políticos.

Con esta evolución, tenemos que pasar a ver la evolución de la situación económica y social en Ucrania. Desde su desanexión de la URSS, la población ucraniana queda dividida entre los partidarios de Rusia o pro rusos y los de la Unión Europea o pro europeos. A lo largo del año 2013, Ucrania pasaba una situación de disputas nacionalistas. De una parte, los habitantes del occidente de Ucrania, muy afines a Europa, pedían su incorporación a la Unión Europea. Por lo contrario, la población de la zona oriental y el sur de Ucrania mantienen que Rusia el origen de su cultura, religión e idioma. En consecuencia, quieren volver al ámbito de influencia rusa. A lo largo del 2013, esta división provocó en el país fuetes tensiones internas. El Presidente de Ucrania intentaba anexionarse a la Unión Europea, mientras Rusia fomentaba a los sectores pro rusos, incluso incitándoles a formar guerrillas y a reivindicar su herencia como parte de la URSS, influyendo en militares ucranianos. Ante esta situación, a partir del año 2014, en Ucrania se precipitan dramáticamente los acaecimientos.

El Conflicto y Sanciones

En Enero de 2014, protestas civiles sobre la pobre gestión gubernamental, la falta de inclusión en la unión europea y las políticas flagrantemente pro-rusas llevaron a la dimisión del entonces presidente en Ucrania, Vicktor Yankukovich. La Federación Rusa aprovechó esta tesitura de debilidad y desestabilidad, a efectos de ganar control político sobre la zona y restableces su dominio en relación a Crimea. Si bien oficialmente el conflicto comenzó el 20 de febrero, a partir del mes de enero y a lo largo de febrero, Vladimir Putin dio la orden de movilizar agentes internos, al mismo tiempo que prestaba apoyo táctico, político y militar a los independentistas. Todo esto derivó en que Rusia volviera, de facto a anexionar los territorios crimeos, anexionándose los mismos.

Evidentemente, uno de los primeros problemas a los que se tuvo que enfrentar esta anexión fue la respuesta internacional. Parecía indudable que la Federación Rusa había transgredido todas las leyes internacionales: había interferido en la soberanía de Ucrania, había allegado fuerzas armadas ucranianas, había fomentado y apoyado grupos cuya única intención era la ruptura de la unidad territorial de un Estado soberano, libre e independiente y había llevado a cabo actuaciones militares que podrían calificarse como declaración de guerra. No era difícil prever que se produciría una fuerte respuesta internacional a causa de estas actitudes.

Lógicamente, el primer marco de respuesta internacional en relación a toda esta situación fue el de Naciones Unidas. Podemos considerar un evidente corolario que el incitar a los militares ucranianos a formar guerrillas y reivindicar su herencia como parte de la URSS, debería ser motivo de sanciones internacionales por parte de este organismo, tanto contra la Federación Rusa en su dimensión nacional como contra las concretas empresas armamentísticas rusas que habían procedido a armar y abastecer a los disidentes. Al fin y al cabo, si nos fijamos como antecedentes las sanciones previas que la ONU había llevado a cabo contra Irán, contra las milicias y señores de la guerra africanos o contra grupos terroristas internacionales de corte islamista o yihadista, nos encontramos con un claro precedente de cómo se debía responder a estos comportamientos

A efectos de evitar este control de legalidad internacional, Rusia trató de plantear en todo momento la situación de Crimea como un problema interno o, como mucho, con un problema en el que se había configurado como mediador internacional, y no como parte opuesta a Ucrania. De esta forma pretendía eludir un enjuiciamiento internacional sobre la legalidad de las actuaciones que venía llevando a cabo, al amparo de que se trataba un legítimo ejercicio de su propia soberanía.

Sin embargo, esto no era admisible, ya que desde el momento en el que Crimea se había transferido a Ucrania y esta había adquirido estatus internacional soberano e independiente de la URSS, nos encontrábamos con que el problema debía abarcar una perspectiva de legalidad internacional.

A pesar de que hubo un fuerte reproche político internacional en la sede de Naciones Unidas, la situación fue fácilmente asumible para Rusia, que consiguió evitar legalmente la imposición de cualquier tipo de sanción, usando en su provecho las potestades y posicionamiento que tiene dentro de este organismo (en especial, su derecho de veto).

Para comprender cómo resultó impune debemos referirnos al funcionamiento interno de la ONU. Para toda resolución, se requieren nueve votos afirmativos por parte del Consejo de Seguridad. Este organismo de la ONU viene compuesto de cinco países permanentes (China, Francia, Rusia, Estados Unidos y Reino Unido) y países no permanentes. Los no permanentes rotan parcialmente cada año y totalmente cada dos años (en 2014 este grupo estaba compuesto de Chad, Nigeria, Rwanda, Jordania, la República de Corea, Chile, Argentina, Australia, Luxemburgo y Lituania). A pesar de las anteriores mayorías, y dado su especial relevancia para mantener la paz dentro de la comunidad internacional, todos los miembros permanentes tienen derecho a vetar cualquier propuesta con la que no estén de acuerdo. Al tratarse Rusia de un miembro permanente del Consejo, cualquier propuesta de resolución prejudicial puede (y de facto fue) sistemáticamente vetada. Así, el 15 de Marzo de 2014 y el 29 de Julio de 2015 consiguió vetar las condenas internacionales que le iban a imponer, amparándose en los motivos que había venido utilizando para justificarse: que se trataba de un conflicto interno y que Rusia solo actuaba como un mediador en este conflicto.

Aunque había conseguido soslayar las sanciones en el marco de Naciones Unidas, la conducta Rusa no quedó impune. La Unión Europea, apoyada por Australia, Estados Unidos y Canadá, denunciaron internacionalmente la gravedad de las actuaciones llevadas a cabo por Putin, y decidieron imponer por sí mismas sanciones en bloque. En concreto, las sanciones fueron las siguientes:

  •  Establecieron restricciones de compra o venta de activos financieros de más de un mes de duración contra Sberbank, VTB Bank, Gazprombank, Vnesheconombank (VEB) y Rosselkhozbank, cinco de los bancos más grandes de origen ruso. Cabe destacar la gravedad de esta sanción, por cuanto el VEB se trata de un banco estatal.
  •  Prohibieron la compra de activos de industrias de defensa o energía rusas. Prohibir, igualmente, la adquisición de servicios proporcionados por las mismas.
  •  Llevaron a cabo embargos de bienes militares o de uso dual (incluyendo entre esas categorías bienes de producción nuclear, producción regular, manufactura, electrónica, computación, telecomunicaciones, sensores, láseres, navegación, marina o industria aeroespacial), salvo aquellos que contaban con un permiso especial.
  •  Establecieron prohibiciones sobre la explotación de petróleo de alta profundidad (más de 150 metros) o recursos árticos.
  •  Establecieron restricciones en la compra de productos alimenticios de EU, USA, Canadá, Noruega y Australia, sin posibilidad de permisos especiales.

Estas sanciones debían expirar originalmente en Enero de 2016, pero a mediados de 2015 se decidió ampliar su duración hasta Junio de 2016. Se puede prever, dado el empecinamiento de Rusia en la cuestión, que se sigan prorrogando.

Es importante mencionar que ningún país asiático se ha unido a estas sanciones. Cabe destacar la inactividad en esta materia por parte de China y Corea del Sur (combinadas un 10.0% de exportaciones y un 18,3% de importaciones a Rusia en el año 2013).

En todo caso, la situación actual parece haber variado poco a pesar de las sanciones: actualmente, Crimea es un estado federal de Rusia, pagando tributos y sujeto a sus leyes, pero con un grado relativamente elevado de independencia. Sin embargo, la comunidad internacional sigue considerando Crimea como parte del territorio ucraniano.

Consecuencias en Rusia

Aunque las sanciones sólo conllevaron, por sí mismas, el cierre de empresas de bienes y servicios de exportación de petroleras y empresas de crudo (que suponían el 35 y el 17 por cien del volumen de exportaciones respectivamente), su principal consecuencia fue que paralizan la capacidad de ampliación y acceso a capital. Hay que sumarle que las principales empresas afectadas son estratégicamente vitales para el sector armamentístico, de forma que frenaron considerablemente la posibilidad de conflicto armado en Ucrania (degenerado a fecha de hoy a una situación de guerra fría).

Esto, así como la bajada del precio del petróleo debida al fracking (un método de extracción de alta eficiencia a relativo bajo coste) llevo a una crisis económica en Rusia, incluyendo una depreciación del rublo de casi el 100% (37,29 rublos por dólar en septiembre de 2014 a 68,93 rublos por dólar en enero de 2015).

Como consecuencia de esto, la evaluación de riesgo país de Rusia bajo de B (diciembre de 2013) a C (recogido en noviembre de 2014).

Reacción Rusa frente a las sanciones

Si bien Rusia había previsto a nivel internacional los reproches que le podían llegar desde la ONU y como contrarrestarlos, no estaba preparada para afrontar las sanciones particulares que EEUU, EU, Canadá y Australia, llevaron a cabo. Realmente estos procedimientos no eran propiamente sanciones sino barreras o restricciones comerciales derivadas de una situación puntual, que no venían legitimadas por ningún tipo de ente supranacional del que la Federación Rusa fuera parte.

En realidad, la única sanción internacional que Rusia recibió, fue por parte del Consejo de Europa, que acabo restringiendo la participación de Rusia en el citado organismo. También hay que señalar que la situación rusa dentro del Consejo de Europa y en especial a lo referente a su cumplimiento del convenio Europeo de Derechos Humanos y de la Carta Social Europea resultaba en ese momento ya residual, por lo que realmente la sanción no supuso ningún perjuicio para Rusia.

En todo caso y dado que las sanciones consistían en restricciones individuales al comercio con distintas naciones, Vladimir Putin optó por establecer sus propias represalias contra los Estados que le habían impuesto sanción. De esta forma, por parte de Rusia, se establecieron restricciones comerciales a la entrada de los productos y servicios de las Naciones que le habían impuesto sanciones.

A nivel político se trataba de una maniobra brillante, por cuanto conseguía la equiparación entre sancionadores y sancionados, de forma que trasladaba la naturaleza de la situación que se estaba produciendo desde sanciones por infracción de las leyes y principios internacionales hasta transformarlo en un mero conflicto diplomático bilateral. Sin embargo a nivel económico fue una maniobra desastrosa, dado que restringía muchísimo más los traslados de flujos internacionales de capital, productos y servicios. Si tenemos en cuenta que algunos de los Estados sobre los que se establecieron las sanciones recíprocas se trataban de exportadores naturales a Rusia de productos básicos (en especial, de productos alimenticios), esto llevó a encarecimiento de esos productos y un grave desabastecimiento. Sin embargo, la repercusión en los Estados que resultaban exportadores fue menor, gracias a políticas de apoyo común para restringir los resultados. Un caso paradigmático de esta situación fue el de la fruta valenciana. Tradicionalmente, la Comunidad Valenciana era un exportador tradicional de productos agrícolas de origen mediterráneo a territorios rusos. Las sanciones recíprocas fueron sumamente perjudiciales para Rusia, que se vio desprovisto de un proveedor barato y con capacidad logística suficiente para abastecerles. Sin embargo, gracias a ayudas comunitarias, los agricultores valencianos se vieron parcialmente compensados por las pérdidas económicas que les supuso no poder vender sus productos en Rusia.

Tan solo matizar que, cuando en junio de 2015 la UE decidió prorrogar por seis meses el principal paquete de sanciones contra Rusia por su papel en Ucrania, de inmediato Moscú respondió declarando la prórroga del veto a los productos agroalimentarios y añadiendo a la lista de alimentos ya embargados a los países comunitarios otros como frutas, verduras, carne fresca y lácteos y advirtiendo que podrían añadir los pescados en conserva. Sin embargo, a países como Grecia y Hungría, considerando que sus gobiernos son los críticos de los Veintiocho con la posición europea respecto a Ucrania, les suavizó el embargo.

El veto agroalimentario perjudica tanto o más a la propia Rusia que a los países vetados. Sin embargo el gobierno ruso se vale de su potente aparato mediático para justificar los efectos de la respuesta a Europa. Presenta como un gran éxito el embargo, exagerando su impacto sobre las economías europeas, llenando los noticiarios de datos sobre los despidos y pérdidas que causa. Sin embargo trata de ocultar la tremenda inflación registrada en Rusia en productos básicos. Una inflación que parece estabilizada en torno al 15% interanual y generada, tanto por la complicación para sustituir determinados alimentos en una relación calidad-precio competente, como por la operación de rapiña de los distribuidoras nacionales, que ha dado lugar a que en algunas el Gobierno ha debido intervenir temporalmente el precio de determinados productos.

El Kremlin, siguiendo su campaña propagandística, presenta las sanciones como una oportunidad para desarrollar las industrias agraria y cárnica nacionales, abandonadas desde la caída de la URSS, para rebajar así el grado de dependencia exterior. Efectivamente algunas empresas agrícolas resultaron favorecidas, sin embargo los sectores afectados por las sanciones europeas, resultaron muy perjudicados. Aún así, apelando al patriotismo, casi todos apoyan la política del Kremlin.

Consecuencias directas de las sanciones

Si queremos determinar las consecuencias reales de la crisis de Crimea, debemos superar apriorismos. Evidentemente, la principal consecuencia de esta situación es un riesgo de guerra civil en Ucrania o de guerra entre Ucrania y Rusia, con un posible efecto de expansión y polarización hacia dos bloques que dispusieran de diversos apoyos internacionales. En todo caso, esta es una situación que parece lejana, por cuanto ninguna de las partes parece desear progresar en una escalada bélica. En tal tesitura, podemos analizar las consecuencias económicas y políticas que han derivado de esta tesitura.

Antes de iniciarse el conflicto, la economía de Ucrania ya requería una cuantiosa financiación externa para evitar la bancarrota. Cuando estalló el conflicto, sus necesidades de financiación a corto plazo (entre uno y dos años) estaban entre 25,000 a 35,000 millones de dólares; por su parte, el FMI indicó estar dispuesto a proporcionar recursos financieros por valor de 14 mil a 18 mil millones de dólares, pero la Unión Europea seria más reacia debido a que Ucrania no era un estado miembro y, a los gastos incurridos por los rescates de Chipre, dada su condición de miembro.

La economía de Ucrania tuvo un descenso del 1.25% en 2013, después de varios años de escaso crecimiento; al tiempo que, en el 2009, su PIB tuvo un retroceso importante de casi 15%. Para el periodo 2013-2017 se espero un crecimiento promedio del PIB de 1.4%, comparado con uno de casi 7% que logró en el periodo 2003-2007.

Además, en 2013 Ucrania alcanzó un déficit de liquido del 8.3% del PIB y una deuda estimada del 86% del PIB en el 2014. Sus reservas monetarias apenas alcanzan para financiar sus necesidades. Por otra parte, Ucrania ha debido imprimir dinero para cubrir su déficit fiscal, el cual llega al 7.75% del PIB, provocando una inflación estimada del 10% en 2014.

El IPC desciende hasta el 21,0% en marzo en Ucrania

La tasa de variación anual del IPC en Ucrania en marzo de 2016 ha sido del 21,0%, 116 décimas inferior a la del mes anterior. La variación mensual del IPC (Índice de Precios al Consumo) ha sido del 1,0%, de forma que la inflación acumulada en 2016 es del 1,5%.

Hay que destacar la subida del 10,7% de los precios de Vestido y calzado, hasta situarse su tasa interanual en el 23,0%, que contrasta con el descenso de los precios de Alimentos y bebidas no alcohólicas del -0,7% , y una variación interanual del 11,4%.

En segundo lugar, la economía rusa intensifico su dependencia de sus exportaciones de petróleo y gas, particularmente a Europa. Aproximadamente el 70% de sus exportaciones totales consistían de productos derivados de petróleo y gas, un 50% de las cuales estaban destinadas a Europa (un porcentaje que aumentad en países cercanos a Rusia). Esta industria recauda el 50% de la recaudación gubernamental rusa, creando una situación de dependencia. Esto, sumado a las previsiones del descenso del precio del petróleo y exacerbado por los primeros usos comerciales exitosos del fracking en Estados Unidos, Canadá y China, crea un severo problema para la economía rusa, debido a su menor competitividad en otros sectores. No obstante, las enormes cantidades de gas y petróleo exportados crean una relativa fijación de precios.

El gobierno ruso ha utilizado con dureza el poder que le confiere el suministro de gas a Ucrania. Por ejemplo, en diciembre de 2013, el presidente Vladimir Putin ofreció diversos apoyos a Viktor Yanukovich el entonces presidente de Ucrania, quien se había confrontado con la población pro-europea al eliminar las medidas de acercamiento a la Unión Europea. El paquete de apoyo del presidente Vladimir Putin consistió en, siguiendo su línea habitual de utilización de concesiones comerciales como herramienta política, una rebaja de 30% en el precio del gas ruso importado por Ucrania, así como en la promesa de invertir 15 mil millones de dólares (hay que notar que estas medidas se cancelaron al producirse el conflicto, creando un deterioro sobre las previsiones iniciales).

Además, se considera que la economía rusa funciona en un nivel muy cercano a su frontera de posibilidades de producción, lo cual quiere decir que cualquier estímulo repercutirá directamente en su tasa de inflación. Por ejemplo, una depreciación de su tipo de cambio no afectaría a la demanda agregada, sino que crearía un proceso inflacionario. También el crecimiento ruso, en promedio, se ha desacelerado en los últimos años, pasando del 7% en el periodo 2005-2008 a un 4% en el periodo 2010-2012, hasta llegar a un 1.3% en 2013 y un pronóstico del 1.2% en 2014.

En enero de 2015 la inflación alcanzó su punto máximo desde el año 1999 y se situó en un 15% anual. Según expertos, el crecimiento de los precios de consumo es debido a la caída del precio del petróleo que, por su parte, causó el debilitamiento de la moneda rusa. La tasa de variación anual del IPC en Rusia en marzo de 2016 ha sido del 7,3%, 8 décimas inferior a la del mes anterior. La variación mensual del IPC (Índice de Precios al Consumo) ha sido del 0,5%, de forma que la inflación acumulada en 2016 es del 2,1%. En adelante, el nivel de la inflación dependerá de la solución política que se dará a la crisis ucraniana. (Fuentes: Expansión y Rusia Beyond the Headlines).

Por último, no debe perderse de vista el incremento en la fuga de capitales rusos hacia Europa (el cual se ha acelerado desde la crisis con Ucrania).

En esta situación, el sistema bancario ruso siguió manteniéndose como un importante acreedor de los bancos europeos, con un importe estimado de 154 mil millones de dólares. El banco europeo más expuesto seria Francia, con una deuda de 51 mil millones de dólares, seguido de Italia (28.6 mil millones), Alemania (23.7 mil millones), Reino Unido (19 mil millones), Holanda (17.6 mil millones) y Suecia (14 mil millones). En una situación de conflicto internacional con Rusia, los bancos rusos dejarían de cumplir sus obligaciones con los bancos europeos.

A pesar del discurso triunfalista del Kremlin, la realidad la marcan los datos macroeconómicos indicados. Sin embargo, un factor inesperado que puede condicionar las cuentas estatales rusas ha sido la resolución, en abril de este mismo año, del caso Yukos, la mayor petrolera del país, expropiada por el Estado en el año 2003. Los antiguos accionistas denunciaron el caso ante la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, que les dio la razón en su sentencia de julio de 2014, obligando a Moscú a pagar una compensación de 50.000 millones de dólares. Rusia recurrió la sentencia, pero algunos países europeos, como Francia o Bélgica, iniciaron el embargo provisional de los bienes rusos en su territorio. Finalmente, el pasado mes de abril, la Corte Permanente de Arbitraje, ha revocado su decisión, por lo que Putin espera que se levante el embargo de bienes rusos en el extranjero impuesto entonces.

Hay que recordar que a lo largo del año 2014, la economía europea ha perdido unos 40.000 millones de euros a causa de las sanciones contra Rusia, según cálculos de la Comisión Europea.

Juego de Tronos: Putin, el gran estratega

A Putin se le define como el gran estratega: se deja llevar por las sanciones impuestas, confiando a sus adversarios. De inmediato, pacta acuerdos con China para garantizar su futuro. Después hace lo mismo con Turquía, intentando desestructurar la OTAN.

Crea nuevas estrategias de seguridad para ‘afianzar el estatus de una potencia mundial líder, cuya actividad se dirige a mantener la estabilidad estratégica y relaciones de socios mutuamente beneficiosas en condiciones de un mundo policéntrico’.

En lo que “El Lobo Rojo Channel” (Canal propagandístico del comunismo, que emite desde Venezuela), denomina “La Jugada más increíble de Vladimir Putin”, se explica como utiliza los medios del capitalismo para recuperar el 30% de sus activos en petróleo y gas, en poder de las financieras occidentales y además 20.000 millones de dólares: en noviembre de 2014, el rublo se deprecia un 9,5% y después otro 20%. Esta depreciación se mantiene, de modo se empiezan a cambiar rublos por dólares. El precio del petróleo y gas, que supone el 50% de los ingresos del país se pierde, como también lo hacen las acciones de las petroleras rusas. Da la sensación de que las sanciones impuestas por EEUU están dando sus frutos. En esta situación, los rusos temen volver a la crisis sufrida en los años 90. Llegado este punto, los inversionistas estadounidenses y europeos, entran en pánico. Empiezan a vender sus acciones cada vez por menos precio. Y cuando alcanzan el precio mas bajo, Wladimir Putin compra todas las acciones, de modo que los ingresos de gas y petróleo, en poder de las financieras extranjeras, pasan a Rusia.

Conclusiones

En primer lugar hay que tener presente que la población de Ucrania está formada por dos grupos, en primer lugar tenemos a los nacionalistas ucranianos, partidarios de integrase en las instituciones europeas, que hablan ucraniano y que mayoritariamente habitan en la parte occidental del país incluida la capital Kiev, y por otra parte a los pro-rusos cuyo idioma es el ruso y que su deseo es estrechar más los lazos que los unen con Rusia o incluso el integrarse en este país. Son los habitantes de la zona oriental y sur, en las regiones del Donbass y Crimea.

Hay que recordar aquí el “Genocidio ucraniano” del año 1933, en el que, debido a las políticas del régimen soviético de Stalin, murieron de hambre cerca de 10 millones de personas y también todas las políticas de represión y reubicación contra la población civil después de la segunda guerra mundial. Estos hechos hacen que la población étnicamente ucraniana rechace de plano todo lo que tenga que ver con Rusia, al igual que sucede con los demás países europeos que formaban parte del bloque soviético.

Los pro-rusos están compuestos por la población formada fundamentalmente por descendientes rusos reubicados en Ucrania después de la segunda guerra mundial y también por los militares licenciados de las bases militares de Crimea y que se quedaron a vivir en Ucrania.

Esta población de algún modo añora el régimen soviético y de otra parte, la información que reciben es de medios de comunicación claramente influenciados por los dirigentes del Kremlin, información y opinión que está fundamentalmente sesgada. Un ejemplo es la cadena “RT” en español.

La primera conclusión es que Rusia reclama a toda costa un territorio que fue suyo en el pasado y que habla su mismo idioma. Y, esta reclamación es fuente de tensiones y conflictos constantes.

Llegado a este punto, la pregunta es ¿cuáles son los verdaderos motivos por los que Rusia quiere anexionarse Crimea?. Se puede pensar que sea a causa de la población, r la economía o la estrategia militar.

La población tártara de Crimea, es la verdadera población autóctona, actualmente humillada y perseguida, tal y como ocurrió al finalizar la segunda guerra mundial, dada su colaboración con el ejército alemán, que motivó la reubicación de más del 50% de la población a otras zonas rusas y de Rusia y la repoblación de Crimea por moradores de etnia rusa. Es por lo que difícilmente la causa del conflicto pueda obedecer a los pobladores de Crimea.

Tampoco es fácil que la causa sea de índole económica. La economía de Crimea está basada fundamentalmente en la agricultura y el turismo y aunque el clima de Crimea es mediterráneo, lo que le permite cultivar variedades como la vid y otros frutales que no pueden ser cultivados en otra parte de Rusia, difícilmente puede originar un conflicto, considerando además que Crimea viene dependiendo de los suministros que le facilita Ucrania, tales como electricidad y agua. Esto ha motivado que Rusia esté construyendo nuevos tendidos eléctricos para poder suministrar a Crimea o un puente que una Crimea con Rusia a través del estrecho de Kerch entre al mar Negro y el mar de Azov.

La auténtica causa del conflicto no puede obedecer a otra razón más que a estrategia militar. En Crimea está la base naval de Sebastopol que es la única base que Rusia tiene en el mar Negro y donde está su flota del mediterráneo. Históricamente Rusia ha mantenido unas políticas expansionistas y en coherencia, precisa esta base para poder controlar el Mediterráneo.

La solución de este conflicto es muy difícil en las circunstancias actuales, Ucrania no tiene el suficiente potencial militar para frenar a Rusia, especialmente tras haberse desprendido de su arsenal nuclear, y tampoco cuenta con los apoyos suficientes de la UE o de EEUU.

El conjunto del poder ruso sobre Europa y los problemas futuros que podía sufrir si se produjera una pérdida económica, fueron factores decisivos en el conflicto de Crimea.

En este estudio hemos podido ver como las predicciones a futuro son falibles, y como la información oculta al público puede llevar a unos procesos de decisión óptimos. La creencia europea de que el equilibrio se alcanzaba mediante la no intervención y la resolución del modo esperado llevo al inicio de la guerra y a importantes pérdidas con la venta de acciones rusas.

Como sucede en todos los conflictos, se constata que, aun existiendo motivos para entrar en el conflicto y a pesar de creer haber actuado de modo racional y/o tener una causa bellis que entiende legitima, Rusia sufre de una tremenda desconfianza por parte de la comunidad internacional. El uso que ha dado Putin de las políticas comerciales es viable a corto plazo, pero la amenaza que este uso supone a otros países significa que otros medios son necesarios si Rusia quiere establecer relaciones comerciales exitosas.  

Bibliografía

  1. http://www.seguridadinternacional.es/?q=es/content/ucrania-final-del-primer-asalto
  2. https://books.google.es/books?id=0HVSE4vL
  3. http://www.tiempodehoy.com/mundo/la-imparable-anexion-de-crimea-por-putin
  4. http://periodicos.ufsm.br/index.php/interacao/article/viewFile/13365/pdf
  5. https://es.wikipedia.org/wiki/Crisis_de_Crimea_de_2014
  6. http://www.elcotidianoenlinea.com.mx/pdf/18610.pdf
  7. http://www.europapress.es/internacional/noticia-obama-recalca-eeuu-nunca-reconocera-legalidad-referendum-crimea-20140317005920.html
  8. http://www.cubahora.cu/del-mundo/crimea-solto-amarras53

 

22 October 2021

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