La Diabetes Como Resultado Más Común de Exceso de Glucosa en Sangre

La diabetes es una enfermedad crónica, la cual se desencadena cuando el páncreas no puede producir insulina suficiente o incluso cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce. Según las estimaciones, 422 millones de adultos en todo el mundo tenían diabetes en el año 2014, a comparación con los 108 millones existentes en el año de 1980, por lo que se prevé que para el año 2040 esta cifra aumente hasta los 642 millones de afectados. Es así como, la prevalencia mundial de la diabetes se ha casi duplicado, tomando en cuenta que del 4.7% aumentó al 8.5% de la población adulta afectada por la diabetes. (IMSS, 2018)

La Federación Mexicana de Diabetes determinó en el año 2014 que existen en México 4 millones de personas con este padecimiento. Siendo la Ciudad de México, Nuevo León, Veracruz, Tamaulipas, Durango y San Luid Potosí los estados con mayor prevalencia. (Basto, 2016)

Por su parte la (OMS, Diabetes, 2020) define a la diabetes como:

“Una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce. El efecto de la diabetes no controlada es la hiperglucemia o el aumento del azúcar en la sangre”.

Asimismo, es considerada una enfermedad sistémica, crónico-degenerativa, de carácter heterogéneo, con grados variables de predisposición hereditaria y con participación de diversos factores ambientales, caracterizada por el aumento de los niveles de glucosa sanguínea, causada por un defecto en la secreción o acción de la insulina y/o resistencia a la insulina producida por el mismo cuerpo. (Rojas, 2018)

Y es que, en las personas no diabéticas los niveles de glucosa se mantienen dentro de los límites estrechos, que muy rara vez sobrepasan los 130 mg/dL, incluso cuando se haya tomado alimentos muy ricos en azúcares o grasas. Por lo que, la estabilidad de la glucemia se debe a la existencia de mecanismos, los cuales funcionan como reguladores extremadamente sensibles, cuando una persona no diabética ingiere alimentos, los sustratos que éstos contienen logran absorber desde el intestino y pasan a la sangre, elevando así los niveles de glucosa. (Irigoyen, 2017)

Tal tendencia en la elevación de glucosa es inmediatamente detectada por las células productoras de insulina en el páncreas que responden con una secreción rápida de la misma, puesto que, a su vez, pasa a las células de los músculos, del tejido graso y del hígado, disminuyendo su nivel en la sangre. Por lo que, una vez que la glucosa ha entrado en los tejidos, se metaboliza y produce energía, utilizada para mantener las funciones de los órganos y de su estructura, otro tanto se almacena en el hígado y en los músculos. (Rojas, 2018)

Asimismo, en una persona con diabetes la producción de insulina se encuentra disminuida o su acción es menor, lo que impide que la glucosa penetre en las células y su concentración se mantiene elevado en sangre, este exceso de glucosa en sangre produce un fenómeno de diuresis osmótica y con ello deshidratación grave, así como sed intensa. Esto significa que, debido a los altos niveles de glucosa en la sangre, el riñón actúa como un filtro para la glucosa, recibe una notable sobrecarga, dada su limitada capacidad de concentrarla, se verá obligado a diluirla para excretarla, utilizando agua del organismo, de ahí surge la deshidratación. (García M. I., 2017)

Por otro lado, la falta de acción de la insulina dificulta a la célula a recibir el aporte energético proveniente de los azúcares, el organismo intenta obtenerla de las grasas, con lo que se produce una movilización de estas últimas que se encuentra almacenadas en el tejido adiposo. Por tanto, esta causa el adelgazamiento y exceso de apetito de muchos diabéticos. (Flores-Bello, 2018)

Con relación a ello, se pueden presentar diversos trastornos en la síntesis de glucógeno hepático y muscular, lo que conlleva a una pérdida de peso, una disminución de la inmunidad celular, elevación de lípidos en la sangre, entre otras consecuencias metabólicas, ya que, estas alteraciones pueden progresar y con ello producir situaciones de gravedad, tales como la cetoacidosis y el estado hiperosmolar no cetósico, siendo la primera más frecuente en la Diabetes Mellitus tipo 1. (Rojas, 2018) 

27 April 2022
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