Maltrato A Personas Mayores Y Sus Tipos

 Introducción

 El maltrato se considera cualquier acto u omisión sufrido por personas mayores, vulnerando su integridad física, psíquica, sexual o económica, el principio de autonomía u otro derecho fundamental de la persona, que es percibido por este o constatado objetivamente con independencia de intencionalidad y del medio donde ocurra, familia, comunidad o instituciones. Siendo todo aquello que produzca daño en la salud o bienestar de la persona anciana.

Desarrollo

El maltrato siempre ha existido, por ejemplo, las tribus nómadas abandonaban a sus ancianos, sin embargo, en la cultura islámica cuidar de ellos es un honor. En 1989, fue la primera referencia internacional sobre el maltrato en los ancianos, en la Declaración de Hong Kong de la Asociación Médica Mundial. Donde se redacta los derechos de y las características que hacen tener más probabilidad de sufrir maltrato.

En España surgió, la Primera Conferencia Nacional de Consenso en 1995 sobre el anciano maltratado, dónde se afirma que afecta independientemente de la clase social o económica, sucede en instituciones privadas, públicas y domicilios, pudiendo darse varios tipos de maltrato a la vez, el desconocimiento y su negación hacen difícil la prevención e intervención. Existen varios tipos del maltrato, que deben conocerse:

  • El físico: agresiones que causan dolor o daño físico con manifestaciones visibles (quemaduras, equimosis, depresión, entre otras.) Es el menos frecuente, pero sí el más grave.
  • El psicológico: cualquier conducta humillante hacia la persona, siendo difícil de delimitar. Algunos efectos son confusión, pérdida del sueño y apetito, entre otras.
  • El económico: se refiere a robos, malversaciones de fondos, coacciones, entre otros. Como consecuencia la perdida de dinero y desahucio, impidiendo una vida independiente y digna.
  • El sexual: implicación directa o indirecta en actividad sexual sin consentimiento del anciano. Puede ser sin contacto como mirar o fotografiar, o con contacto como tocamientos o penetración. Las consecuencias pueden ser la dificultad para caminar o sentarse, moratones o hemorragia.

Destacar, la violencia estructural como pueden ser las viviendas no adaptadas, se trata de barreras arquitectónicas que limitan la accesibilidad y las relaciones sociales. Además, es importante no confundir negligencia o abandono, ya que el abandono es no atender las necesidades básicas de la persona, siendo activo cuando existe intencionalidad o pasivo que es la incapacidad para proporcionar los cuidados (no proporcionar comida, hogar, ropa) y causas como úlceras por presión, desnutrición o sobre sedación.

Conclusión

Existen sospechas referentes al maltrato en el anciano como explicaciones contradictorias, disparidad de relatos, deshidratación, abandono en la sala de urgencias, condiciones higiénicas pésimas, e incluso familiares que se desentienden dando un contacto falso. También conocer que existe un perfil de la víctima, como puede ser: mujer, 75 años o más, deterioro funcional, etc.

 Y un perfil del agresor: sobrecarga física o emocional, trastornos psicopatológicos, abuso de sustancias e incapacidad emocional. En cualquier caso, si se sospecha maltrato al realizar la historia clínica se debe hacer por separado al cuidador y al paciente. Es primordial observar al anciano y no preguntar directamente, ganándose su confianza, con ayuda de cuestionarios para facilitar más información. 

09 April 2021
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