Posmodernismo: La Actual Evolución Cultural

La actual evolución cultural conocida como posmodernidad o sociedad de la información o del conocimiento, se relaciona con el desarrollo acelerado del discernimiento en los campos científico y tecnológico; cuya señal es tan inmediata que la irrupción, la incoherencia y la sorpresa son las condiciones frecuentes de nuestra existencia, donde la naturalidad es la característica esencial. Sin embargo, la fluidez no es argumento nuevo, pues ya en la antigüedad la idea de que “todo fluye” (Copleston, 1986: 36) la había planteado Heráclito.

Es decir, el posmodernismo descansa en las tendencias de la cultura de consumo que benefician la estilización de la vida, bajo el supuesto que la misma es estética y por consiguiente es éticamente buena y no existe un verdadero yo, por lo que la meta de la vida es la búsqueda sin término de nuevas experiencias, valores y vocabularios, pues nada permanece (Jameson, 1995: 7-8).

El posmodernismo se coloca, por tanto, como un fenómeno cultural en donde el consumismo tiene una contribución fundamental dentro de sus características particulares, por lo que al estudiarlas, el mismo nos plantea una idea global de los principios que se manifiestan en nuestra cultura contemporánea, y que a través de las marcas que impone el mercado implanta patrones de conducta inestables, involucrados superficialmente y dependientes del comportamiento de la competencia que genera el consumo desmedido (Jameson, 1995: 15-16). Este es, el punto de partida necesario para retomar el planteamiento de Herbert Marcuse (1994), creador de la revolución posmodernista, el cual señalaba que toda realidad es una construcción social, que la verdad y la realidad no tienen un contenido estable y objetivo, inclusive no existen.

Es probable entonces, siguiendo el orden de ideas expresadas, mostrase de acuerdo con la conclusión a la que llega Marcelo Raúl Martorell,2 y que de alguna manera esclarece la visión la Marcuse al afirmar que “para el posmodernismo la realidad es un algo que hay que interpretar y en ese contexto toda interpretación –cualquiera que esta sea– tiene un valor equivalente” (Martorell, 2010: 2) Se trata, pues, de una hermenéutica ensimismada, carente de objetiva racionalidad puesto que los posmodernos ven con recelo la razón, e insisten en que hay que vincularla con y muchas veces reemplazar por otras dimensiones del hombre: la pasión, el deseo, la voluntad, el sentimiento, el amor, entre otros aspectos. Se podría decir, a la luz de esa forma de pensar posmoderna, que cuando todo es válido, nada es estable y por lo tanto es susceptible a ser cambiado, creando una sociedad con normas distintas que sirvan a un modelo determinado por el momento.

Así podrían cambiarse las estructuras políticas, sociales, religiosas, la estructura del varón o de la mujer o el lugar del hombre en el planeta. Este es, el reto de la educación haciendo énfasis en un mundo en constante cambio, por tal razón surge la pregunta: ¿construimos o gestionamos conocimiento? 

30 August 2022
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